Pedagogía Waldorf

 
Todo lo que hacemos para el niño no lo hacemos para el momento presente, sino para toda la vida
— Rudolf Steiner

QUÉ ES LA PEDAGOGÍA WALDORF

Creada por el filósofo, sociólogo y educador austrohúngaro Rudolf Steiner (1861-1925), la Pedagogía Waldorf constituye un movimiento educativo de ámbito mundial con casi 100 años de experiencia.

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  La primera Escuela Waldorf se creó en 1919 en Stuttgart, al sur de Alemania, en el contexto de las convulsiones políticas, económicas y sociales posteriores a la Primera Guerra Mundial. Surgió por encargo del comerciante Emil Molt, director de la empresa de cigarrillos Waldorf-Astoria, de ahí su nombre. Emil Molt llevaba tiempo pensando en fundar una escuela y, tras el deseo manifiesto de sus obreros de que sus hijos asistieran a una escuela como la que Rudolf Steiner les había descrito en una conferencia, había llegado el momento de hacerla realidad. Rudolf Steiner aceptó la propuesta y formó al primer equipo de maestros. La escuela creció rápidamente. Aunque en un principio había sido pensada solo para los hijos de los trabajadores de la fábrica de cigarrillos Waldorf-Astoria, pronto comenzaron a apremiar solicitudes de alumnos de todo Stuttgart, llegando a contar en la primavera de 1925 con 900 alumnos. Desde entonces se han creado escuelas Waldorf en todo el mundo. Actualmente, es el movimiento educativo libre más extendido por su capacidad de adaptación a las diferentes culturas, con aproximadamente 3000 escuelas en más de 89 países de todos los continentes, en zonas muy desarrolladas como Europa, EEUU, Canadá, Australia, Japón pero también en zonas menos favorecidas como Brasil, Colombia, Perú, Uganda, la India y Afganistán. El acceso a este tipo de escuelas es libre, en el sentido de que se admite a cualquier niño independientemente de su origen cultural, social o religioso.

  La Pedagogía Waldorf tiene como finalidad el desarrollo de cada individualidad. Es un modelo educativo que se basa en un profundo conocimiento de la naturaleza humana teniendo como objetivo primordial respetar el desarrollo y proceso madurativo de cada niño según las necesidades de cada etapa evolutiva, fomentando y equilibrando sus capacidades intelectuales, su sensibilidad artística y su fuerza de voluntad a fin de proveerles de herramientas que, como adultos, les permitan responder a los desafíos de la vida y aportar nuevas ideas a la sociedad.

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EN QUÉ CONSISTE LA PEDAGOGÍA WALDORF

Juegos de dedos

Es una forma de entender la infancia, la etapa infantil, que abarca hasta los seis años, no se centra en el desarrollo intelectual de los niños, sino que se ofrece el ambiente y las herramientas adecuadas y se le guía a través de los ritmos y actividades para propiciar que, siguiendo su propia forma de aprendizaje y su ritmo, descubran el mundo y se vayan conociendo a sí mismos.

El ejercicio de profundizar en la pedagogía Waldorf es realmente amplio, pues se basa en una filosofía compleja en la que todo, absolutamente todo, tiene una razón de ser. Es por ello que hay que cuidar especialmente los detalles y matices de los materiales, las actividades, las canciones o los ritmos.

Para explicar cómo se aplica la filosofía Waldorf en la pedagogía y en nuestro proyecto, haremos un recorrido a través de los siete pilares básicos, aunque a partir de estos conceptos generales se puede profundizar, poco a poco, para entender realmente lo que sucede en este camino.

EL AMBIENTE

Formamos una extensión del hogar para que los niños se sientan como en casa, en un espacio de confianza. En sus aulas, salas de cambio y jardín se respira tranquilidad, calma y respeto. Es un lugar cálido, alegre y pleno de afecto. Los detalles se cuidan y los materiales se escogen concienzudamente para contribuir a la armonía. Los colores que predominan son los cálidos, y los muebles y juguetes son de materiales naturales como la madera, la piedra, el algodón, la lana o la seda. Los juguetes son sencillos y están, en la medida de lo posible, inacabados para que los niños completen con su imaginación. Así, las muñecas pueden adoptar la expresión, rasgos y estado de ánimo que el niño elija, y un bloque de madera porosa y suave puede ser un caballo o un teléfono, según las necesidades del momento.

EL RITMO

Es de gran importancia en la dinámica del día y fundamental para la buena salud de los niños; se combinan actividades de concentración -como pintar, hacer pan, ponerse la ropa de exterior o lavarse las manos- y  de expansión -como el juego libre- dentro del ritmo diario, y también realizamos actividades fijas para situarnos en los días de la semana. Además, celebramos las fiestas que acontecen dentro del ritmo anual para, entre otras cosas, situarnos también en él.

EL JUEGO LIBRE, LOS CUENTOS Y LAS CANCIONES

Desde el juego libre se potencia el desarrollo físico de los niños a través del movimiento, adquiriendo también destrezas emocionales y sociales, sin olvidarnos del desarrollo de la creatividad y de la fantasía, fundamental en estas edades. Jugando y escuchando cuentos se desarrolla el pensar creativo y la capacidad de solucionar problemas. El juego, por su propia naturaleza, conlleva un proceso de experimentación y descubrimiento; parte de una situación dada, pero su final es desconocido. Siempre existe más potencial del que puede llegar a realizarse y eso es lo que estimula la imaginación y despierta el interés de la persona.

Las habilidades del lenguaje se refuerzan fomentando que los niños hablen libremente y describan sus experiencias. El escuchar es igualmente importante para el cultivo de la lengua y se fomenta contando cuentos oralmente y escuchándose mutuamente. Recitar ritmos, versos y poemas, elegidos cuidadosamente por su contenido lingüístico, refuerza los sonidos y especialmente el reconocimiento de las sílabas, así como amplía su vocabulario y desarrolla su memoria.

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LA IMITACIÓN

A esta edad predominan las fuerzas de la imitación y se puede guiar más fácilmente si el adulto hace las faenas consciente y cuidadosamente, repitiendo los gestos de cada acción de manera rítmica y natural. Los niños pueden aprender a hacer tareas prácticas bastante complejas, incluso en las que se utilizan herramientas afiladas o difíciles de manejar, si las ven realizadas regularmente con amor y cuidado. No se hace ningún esfuerzo consciente por enseñar a los niños de manera formal. Ellos simplemente imitan la actividad consciente del maestro. Además, las maestras están muy atentas de sus emociones cuando están frente a los niños, puesto que el aprendizaje por imitación abarca también este campo. De esta forma, los maestros viven un proceso de constante autoconocimiento y control de sus emociones y movimientos.

LAS ACTIVIDADES ARTÍSTICAS

Tienen un alto valor pedagógico y terapéutico: con ellas podemos trabajar la observación, la atención, la paciencia, la percepción, la escucha, el silencio... La acuarela -de pigmentos naturales- y la pintura con cera de abejas tiene su momento semanal reservado y es una importante vía de expresión de cada niño y una excelente oportunidad para agilizar los dedos y la creatividad.

LA NATURALEZA

Queremos que los niños establezcan una relación sana con la naturaleza y, para ello, la lección fundamental que tienen que aprender es que ellos necesitan el mundo y el mundo les necesita a ellos. Pero este enfoque ha de integrarse y entenderse poco a poco de forma práctica y empírica, no teórica. Los niños viven la naturaleza tal y como nos marca el ritmo de la tierra, lo que nos hace situarnos y saber dónde estamos; estamos sobre Ella y somos gracias a Ella. Este ejercicio nos ayuda a conocernos mejor. Es por esto que pasamos un tiempo considerable de juego libre en el jardín, donde aprendemos a movernos saltando, jugando y trepando; sentimos el viento o la lluvia, el frío o el calor, las estaciones…

LA PARTICIPACIÓN

Las maestras y las familias trabajan en equipo apoyándose mutuamente, se vive un fuerte sentido de comunidad y se refuerza el sentimiento del niño, de que las personas trabajan juntas y solucionan los problemas que surgen. Si éste es el medio social natural que los niños asocian con la comunidad, sólo puede fortalecer su sentimiento de seguridad y confianza.

En definitiva, la pedagogía Waldorf nos ayuda a orientarnos hacia un desarrollo integral, orgánico, libre, tranquilo y sobretodo, feliz.